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SI YO CAMBIO, TODO CAMBIA !!!

jueves, 29 de diciembre de 2011

Navidad – Publicado en el Blog “Querido Dinero” de Isabel Diaz

Solo esto deseo comentar: Más Luz…maravilloso ejemplo del efecto que produce cuando se enciende una o mil luces…y que decir cuando  esa misma Luz (con mayúscula) se enciende en nuestro corazón!!!
Abrazos de Luz para que sus vidas se iluminen desde adentro en éstas festividades y sobre todo, a partir de ellas y por siempre !!! Tom
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Navidad – Publicado en el Blog “Querido Dinero” de Isabel Diaz
Goru en Mali, Deuorius Riure en Galia, Amatesaru en Japón, Beiwe en Escandinavia….todos los pueblos han celebrado durante milenios el solsticio de invierno como el renacimiento del año. Parejo a la inversión del retroceso de la presencia solar en el cielo se ha desarrollado abundante mitología sobre nacimiento o renacimiento de dioses solares en múltiples culturas.
Celebremos los ciclos de la Tierra, de los astros, del eterno cambio del que son partícipes nuestras células. Las líneas rectas no existen en la naturaleza, son ciclos que avanzan siempre un poco más, como la forma en espiral de nuestro ADN.
Bienvenid@s al ritual de renovación, miremos en nuestro interior para escuchar los cambios que nos pide el corazón, compartamos desde allí con nuestros seres queridos y dejémonos llenar de buenos propósitos con la intención de cumplirlos.Renovarse ¿por qué no? Entremos en nuestro espacio interior, donde reside la magia y encendamos la Luz.
Feliz cambio de ciclo a tod@s

CODIGO PARA BENDECIR EL AGUA, LA COMIDA...



Hace doce años, encontré un documento que explica el uso del numero 995 como la Sagrada Geometría numérica de codificación diseñada para bendecir los alimentos y que vibracionalmente es similar a la vibración del Cristo.

A medida que cambia nuestro cuerpo y se llena con más y mas luz, la vibración de las cosas que comemos, bebemos y nos rodea se vuelven mas importantes a medida que somos mas sensibles a las vibraciones.

He aplicado el  995 a muchas cosas y trabaja la mayoría de las veces (no siempre en la electrónica).

Desde que trabajo con el agua, me doy cuenta que toda el agua que compro puede ser PURA, pero la energía no está allí.

Imagínese cuántas veces el agua que está en el planeta ha sido reciclada.

Me encontré que por la bendición del agua con el 995, la negatividad es eliminada de la misma, luego, el siguiente paso es pedirle al espíritu del agua que se eleve a su máximo potencial.

De esta manera usted puede transformar TODA el agua a su alrededor, la botella de agua, el agua del grifo, el agua de pozo, río, lago, etc. a su máxima expresión.

Nuestro cuerpo se compone de más de 70% de agua y el cerebro de más del 90%. Haga la prueba y pruebe la diferencia.

Usted llevará su cuerpo entero a un estado aún mejor del que se encuentra.
Dele a sus mascotas, plantas y observe.

Por supuesto, también puede bendecir los alimentos que come, la ropa que usa, la casa donde usted vive, el coche, etc.

Hacer la bendición de una persona o animal que tienen un desequilibrio es de gran ayuda.

También hago la bendición cuando veo imágenes de desastres.
Todo lo que hacemos para disolver la dualidad y lograr la unidad es nuestra prerrogativa como hijos de Dios.

Vamos a hacerlo.

Esta antigua codificación significa:

El primer 9... disolución
El segundo 9... dualidad
El 5... el poder del uno

El círculo de las agujas del reloj es para reestablecer la energía.

¿Cómo hacerlo?

Realizar un círculo con la mano alrededor de la comida, agua, etc. en el sentido de las agujas del reloj y decir 9-9-5, tres veces. No sólo en sentido horario, tambien realizarlo en sentido antihorario, asi trabaja la energia ying y yang.
Luego, pídale al espíritu o energía del agua o comida, que lo lleve a su máximo potencial.
Eso es todo. Cualquiera puede hacerlo. Se trata de una cuestión de elección y toma de conciencia.

Traducido del ingles
Maria de los Angeles Rodeiro

martes, 27 de diciembre de 2011

¿Tus deseos te esclavizan o te liberan?


Hola, soy Laura Foletto.  ¿Tus deseos te esclavizan o te liberan?

En esta época, tendemos a hacer una lista de nuestros deseos para el próximo año.  Como siempre, muchos de ellos quedarán en sanas intenciones (hacer gimnasia, bajar diez kilos, dejar de fumar) y otros serán repeticiones de anteriores que no concretamos nunca (soltar actitudes que nos dañan, ser más comprensivos, cambiar de trabajo, dejar una pareja).  Pero… ¿qué son los deseos?

Ellos son el motor de la creación.  Nos motivan y nos llevan en la dirección que el corazón nos marca.  ¿Siempre?  En una cultura que fomenta la adicción al consumismo, rara vez.  En realidad, corremos detrás de los seductores estímulos de la publicidad, de la imitación de estilos de vida que creemos superiores, de cosas que nos distraigan del vacío, de impulsos inconcientes. 

Vemos algo que nos falta y creemos que, a través de conseguirlo, nos sentiremos  felices o bajaremos la frustración o seremos mejores.  Una vez que lo obtenemos, nos tranquilizamos un rato, pero el “bichito” del deseo vuelve a picarnos y seguimos y seguimos y seguimos.  No hay paz.

Hay una corriente espiritual que dice que el deseo es la razón del sufrimiento y es lo que hace posible esta ilusión colectiva.  Se interpreta entonces que no hay que desear nada.  Más bien se trata de observar cómo pensamos que algún logro, acto, persona, objeto, entorno, nos llevarán a la satisfacción permanente del Yo.  Como el Yo (el Ego) es inexistente (una construcción de la mente), esto no sucederá jamás. 

Cuando se habla de desapego, no implica que no queramos nada sino que no nosaferremos a las expectativas que tenemos sobre ese querer, que no seamos esclavos de los deseos.  Tampoco significa reprimirlos o suprimirlos, porque así los incrementamos inconcientemente y luchamos contra nosotros mismos.

¿Nuestros deseos buscan la satisfacción del Ego?  ¿Tienen que ver con  inseguridades, baja autoestima, búsqueda de status social, reconocimiento de los demás, supresión de la angustia o los miedos, colmado de vacío existencial?  Podemos dar por seguro que será inútil el meramente perseguirlos.

¿Nuestros deseos son derivados del Ser, del fluir de movimientos internos profundos que crean situaciones en el exterior?  ¿Nos sentimos serenos y alegres al intencionarlos y concretarlos, sin apegarnos a los resultados?  ¿El agradecimiento y la conciencia nos acompañan en todo momento?  Estamos encaminados.

Por supuesto, comprendo que puede sonar naif e imposible plantear esta posibilidad.  Pero, finalmente, ¿no se trata de dirigirnos hacia un camino del alma en lugar de continuar ejerciéndonos sufrimientos innecesarios por ignorancia?  Si nos planteamos un destino, ¿no nos resultará más fácil elegir las actitudes que armonicen con él en lugar de  dejamos llevar de las narices por deseos egoicos o de otros? 

Se trata de elecciones concientes en definitiva.  Y no solamente en lindas listas de fin de año sino en continuos “aquí y ahoras”, en preguntarnos “¿esto me lleva a mi Ser?”, “¿esto está conectado con la aceptación y la creación en Todo Lo Que Es?”, “¿esto me permite abrirme a la abundancia, la gratitud, el amor, la expansión, la paz?”. 

Seguramente, la mente ya está planteando: “muy lindo, pero ¿cómo lo hago en este maldito lugar, en donde me pagan miseria y estoy rodeado de gente insufrible?”.  ¿Te planteaste porqué y para qué estás ahí?  ¿Qué aspectos oscuros de ti te están reflejando ese espacio y esas personas?  ¿Qué debes aprender y soltar para liberarte?  ¿Qué responsabilidad tienes de poner un poco de Luz allí?  ¿Crees que vibrando en esa negatividad atraerás algo mejor, que quejándote y enojándote te encontrarás?  ¿No sabes que lo que consigas justamente allí te servirá para el resto de tu vida?


Es tu decisión.  Una fundacional.  Tus deseos crean tu mundo. O eres esclavo o eres libre.  O te dejan en la ignorancia o te despiertan.  O te acercan a la Luz o te dejan en la oscuridad.  ¿Cuál eliges?