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miércoles, 10 de abril de 2013

V de Vaciar. El Abecedario de la Felicidad - Publicación en El Blog Alternativo



“No compres nunca lo que te sea inútil bajo el pretexto de que es barato”
Thomas Jefferson
“Oír o leer sin reflexionar es una ocupación inútil”
Confucio
Vivimos en una sociedad bien repleta de consumo, publicidad, marketing, información, ofertas y estímulos de todo tipo. Esto es algo que nadie puede negar. ¡Qué fácil es llenar nuestra vida de objetos que raramente utilizamos, de servicios que pronto abandonamos, de cantidad de información que se agolpa en nuestra mente! Lo último es algo así cómo vivir en un lugar donde no caben ideas nuevas, donde actuamos de una determinada manera y que habitualmente no es la más adecuado y ventajoso para nosotros.
Es muy importante vaciar nuestra vida, tanto a nivel físico como mental, para poder movernos y dar cabida a algo nuevo y mejor.

Vaciar la casa


Disponer de un trastero es un espacio extra de espacio que puede ir muy bien siempre y cuando lo mantengamos a raya. En mi vida he realizado dos mudanzas y en los dos pisos tenía un pequeño trastero. Los días previos al traslado se convirtieron en un trasiego de viajes al contenedor de basura. Aunque algunos objetos los llevé a la nueva casa, aunque otras cosas las regalé… la mayoría eran objetos inservibles que había acumulado por si en alguna ocasión los utilizaba. Algo que nunca ocurrió. En general tenemos una propensión a acumular objetos, nos parece mala idea deprendernos de ellos. A lo mejor es que esto nos crea sensación de seguridad.
Otro tanto podemos decir de la cantidad de servicios a los que nos apuntamos y que nos resistimos a abandonar aunque ya no los usemos: gimnasio, suscripción a revistas, seguros no ajustados a nuestras necesidades, socio de club de futbol, móviles con tarifas no adecuadas a nuestro consumo y un largo etcétera.
Unos hábitos de consumo más racionales son más ecológicos y más económicos. Cuidaremos más el medio ambiente, nuestra economía estará más saneada y por lo tanto la felicidad será algo más sencillo de alcanzar. Antes de comprar algo o contartar un servicio piensa si es realmente necesario para ti. Y en caso afirmativo averigua si puedes disfrutar de ello sin necesidad de adquirirlo, practicando el consumo colaborativo.

Vaciar el trabajo

En el trabajo podemos aplicar lo mismo que en casa y también algunas cosas más.
Es muy fácil, y habitual, estar en el trabajo atrapado en un círculo en el que realizamos las tareas de una determinada forma sin darnos cuenta que continuamente las circunstancias cambian, y que seguramente ya no somos ni eficaces ni eficientes. El trabajo puede resulta un lugar de sufrimiento, donde se corre y se corre para no llegar a ningún lugar. Deberíamos reservar tiempos para parar y revisar. Se trata de trabajar obteniendo resultados y no solo de trabajar “a secas”. Estos son algunos asuntos sobre los que reflexionar:
  • ¿Todas las tareas reportan algún tipo de beneficio a corto, medio o largo plazo? Combinarlas, no sería apropiado que todo lo que hagamos esté enfocado, por ejemplo, solo cómo una inversión a largo plazo. Y por supuesto eliminar aquello que ya no suponga resultados.
  • Analizar la relación con clientes y proveedores. Un cliente demasiado exigente con los precios, que demande una calidad que no le podemos proporcionar o que no cumpla con los pagos resulta ser un cliente problemático. En muchas ocasiones será mejor dejar de trabajar con él y concentrarse en otro tipo de clientela. Lo mismo puede aplicarse con un proveedor que no cumpla con los plazos establecidos o que nos proporcione productos de mediocre calidad.
  • ¿Se pueden optimizar los procesos tanto de producción cómo administrativos o comerciales?
  • ¿Suponen el local o las oficinas un gasto (de compra o alquiler) asumible y adecuado? ¿Quizás podemos realizar nuestra labor en un local más económico?

Vaciar la mente

Vivimos en la era de la información y en la época de la crisis. Total, que sin darnos cuenta estamos llenando nuestras mentes de pensamientos, y generalmente negativos. Vacía tu mente, prohíbe el paso a lo negativo y que entre lo positivo:
  • No estés “enganchado” al telediario porque puedes llegar a la conclusión errónea de que el mundo se acaba pasado mañana. Utiliza otros medios de información más positivos y constructivos cómo Noticias Positivas oEl Blog Alternativo.
  • Desconecta de vez en cuando para tenerlo todo más claro. Busca tu técnica: meditar, pasear tranquilamente en soledad, hacer deporte,…
  • Lee libros y revistas motivadores, asiste a cursos y a conferencias, fíjate en las personas felices.

Más V

  • Valentía: la satisfacción de haberlo intentado.
  • Valorar lo que hacen los demás y también lo que haces tú mismo.
  • Ver y observar la manera de actuar de las personas felices.
Estas son las letras del Abecedario de la Felicidad
Todos Los lunes Felices
101 pasos hacia la felicidadArtículo escrito por Angel González, autor del eBook “101 pasos hacia la felicidad” y la serie los lunes Felices en El Blog Alternativo.
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lunes, 8 de abril de 2013

EDUCACIÓN WALDORF


Cerebros de Silicon Valley envían a sus hijos a un colegio WALDORF sin computadoras
El correo esta chequeado
No hay televisores ni PC, sólo tiza y pizarrón, los niños aprenden a tejer, coser y hornear pan.
Un establecimiento privado en el que recién se enseña informática a los 13 años
La Waldorf School de Peninsula, en California, es una de las escuelas privadas que eligen los hiperconectados empleados de Google, Apple y otras empresas de punta de la computación para que sus hijos se eduquen alejados de todo tipo de pantalla, según un informe del diario Le Monde sobre una nueva tendencia tech: la desconexión.

Tres cuartos de los alumnos inscriptos en la Waldorf son vástagos de personas que trabajan en el área de las nuevas tecnologías. "La gente se pregunta por qué profesionales de la Silicon Valley, entre ellos algunos de Google, que parecen deberle mucho a la industria informática, envían a sus hijos a una escuela que no usa computadoras", comentó Lisa Babinet, profesora de matemáticas y cofundadora de la escuela primaria, en la conferencia anual Google Big Tent.

El periódico francés recoge el testimonio de uno de estos padres: Pierre Laurent, que eligió esta escuela porque cuestiona la tendencia actual a equipar en informática a las clases desde una edad cada vez más temprana. "La computadora no es más que una herramienta. El que sólo tiene un martillo piensa que todos los problemas son clavos", dice. "Para aprender a escribir, es importante poder efectuar grandes gestos. Las matemáticas pasan por la visualización del espacio. La pantalla perturba el aprendizaje. Disminuye las experiencias físicas y emocionales".

En la Waldorf esa limitación no existe: se aprende a sumar y a restar dibujando o saltando a la cuerda. Consultado acerca de si no le preocupa que sus hijos estén en desventaja por este retraso en el uso de la PC, Laurent responde: "No sabemos cómo será el mundo dentro de 15 años, las herramientas habrán tenido tiempo de cambiar muchas veces. Por haber trabajado 12 años en Microsoft, sé hasta qué punto los softwares son preparados para ser del más fácil acceso posible". También recuerda que todos los alumnos de la Waldorf tienen computadora en sus casas. La cuestión se reduce entonces a decidir cuándo levantar las limitaciones a su uso.

Richard Stallman, el gurú del software libre, trabaja desconectado: "La mayor parte del tiempo no tengo Internet. Una o dos veces por día, a veces tres, me conecto para enviar y recibir mis correos. Releo todo antes de enviar".

Así como por un lado muchas personas sufren de nomofobia, es decir el miedo a no estar conectado (teléfono, Internet, etc.), otros ya empiezan a dar la vuelta y a recuperar el placer de la desconexión. Fred Stutzman, investigador de la Carnegie Mellon University, desarrolló incluso un programa llamado Freedom que bloquea el acceso a Internet durante 8 horas seguidas, obligando a reiniciar la computadora para reactivar el servicio. Deseoso de poder escribir sin distracciones, también diseñó Anti-social, un software que permite el acceso a Internet pero sin diversiones tales como Facebook y Twitter. "Las computadoras se han convertido en máquinas de distracción. Hay que equiparse hoy de funcionalidades que las devuelvan a su rol de máquina de escribir", dice. "Es una forma de comprar tiempo".

Sherry Turkle, del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés), autora del libro Alone Together (Solos juntos), dice que mirar sus mails o SMS frente a otros puede ser tan contagioso como un bostezo: "La gente pasa 90% de su tiempo de trabajo con los mails, y en su casa envían SMS estando a la mesa".

El informe de Le Monde pronostica que cada vez habrá más gente pidiendo asistencia para desonectarse. No es un fenómeno de masas, sino más bien una tendencia minoritaria que involucra más bien a los sectores más acomodados. "Algunos tienen el poder para desconectarse y otros, el deber de permanecer conectados", dice el sociólogo Francis Jauréguiberry, que investiga el tema. Los "pobres" de la tecnología son los que no pueden eludir la responsabilidad de responder de inmediato un correo electrónico o un mensaje de texto. Los nuevos ricos, por el contrario, son aquellos que tienen la posibilidad de filtrar e instaurar distancia respecto a esta interpelación. Lo mismo, dice Jauréguiberry, pasó con la televisión: el sobreconsumo es cosa de las clases populares.