Seguidores

SI YO CAMBIO, TODO CAMBIA !!!

lunes, 2 de marzo de 2009

El último peldaño...



Después del último peldaño...habrás aprendido a volar !!! Mientras subes...ve ensayando la sensación de libertad en cada acto de vida...y así no caerás por falta de fuerza en tus alas...
-- Feliz 1º Semana de Marzo !!! Thomas Siklosi

lunes, 19 de enero de 2009

JARDÍN DE INFANTES WALDORF EN MAR DEL PLATA

Amigos, este mail lo publico en el interes de que nos pongamos a trabajar en bien de los niños que viven en la zona de influencia de Mar del Plata.-
Se pueden contactar con la dirección que figura: waldorfmdp@gmail.com

Que la Luz los envuelva y los proteja siempre abundantemente!!! Thomas Siklosi
------------------------------------------------------------------------------


Waldorf Mar del Plata
Sitio destinado a promover la formación del primer jardín con pedagogía Waldorf en la ciudad de Mar del Plata. Contacto: waldorfmdp@gmail.com

Viernes 16 de enero de 2009
Una realidad posible
A través de la creación del primer jardín Waldorf en Mar del Plata, nos proponemos brindar el ambiente y las oportunidades concretas para que el niño se desarrolle plenamente entre los 3 y 6 años de edad. El niño pequeño en el jardín Waldorf aprende a relacionarse y a superar dificultades mediante el juego libre con sus pares utilizando elementos de la naturaleza (piedritas, caracoles, semillas, tronquitos, etc). Durante el primer septenio, el ser humano absorbe "como una esponja" todo lo que sucede a su alrededor. Sus órganos, aún en formación, estarán por lo tanto también influenciados por las emociones y percepciones que a través de sus sentidos el niño adquiere. IMITANDO el niño conoce el mundo y aprende. El maestro o el adulto frente al niño será pues un ser digno de imitar en su quehacer. El jardín Waldorf es una alternativa posible a la educación de hoy que pone las bases para el futuro de estos pequeños que pueden allí desarrollarse y crecer sintiéndose respetados en su propia individualidad.

Marcela Muñoz.
Docente Waldorf
Publicado por Waldorf MDP en 14:32 1 comentarios
Suscribirse a: Entradas (Atom) El proyecto
Nuestro propósito mediante este blog es reunir a todas aquellas personas que se encuentren interesadas en participar en la creación del primer jardín Waldorf en Mar del Plata.Aquí publicaremos información sobre las charlas y talleres que habremos de realizar, así como también artículos sobre la pedagogía Waldorf, su creador: Rudolf Steiner, y todo lo relacionado con este sistema de educación al cual adherimos y deseamos difundir, porque sabemos que el Jardín Waldorf recibe al niño con respeto, reconociendo su individualidad y proporcionándole un ambiente hogareño, propicio para el despliegue de todas sus facultades innatas. Como resultado de este enfoque educativo tendremos en el futuro jóvenes adultos seguros de sí mismos, con aportes novedosos y valiosos para el mundo actual, producto de un pensar claro y creativo, llenos de iniciativa, sensibilidad social y con una vida emotiva rica y estable, todo esto fundamentado en un fuerte y activo sentido de lo que quieren realizar en la vida.

Creador de la pedagogía Waldorf

Rudolf Steiner

lunes, 8 de diciembre de 2008

Boletín quincenal, de suscripción voluntaria gratuita de

www.abrazarlavida.com.ar

Tu aporte es tan poderoso como necesario,

N° 89 (8-12-2008): Perdonar es mirar al futuro sin guardar recuerdos del pasado

EDITORIAL
Hola, soy Laura Foletto . ¿Te sientes culpable?



Un tema recurrente en cualquier terapia o, más bien, en la vida es el tema de la culpa. Omnipresente en la cultura judeo-cristiana, implica una discordancia con algún sistema de valores personal o social. Es necesario hacer una distinción al respecto. Si la tomamos como algo positivo, es:

- Una señal para examinar nuestra conducta.

- Un análisis interno para detectar actitudes y acciones que nos hacen y hacen daño.

- Una oportunidad de aprender, solucionar, reparar, perdonar.

- Una toma de responsabilidad.

Se transforma en un problema mayor cuando es tóxica, neurótica, o sea, cuando es consecuencia de un sistema rígido de valores. El ego (en algún momento de la niñez o adolescencia, debido a traumas y/o influencias familiares o sociales) elabora una norma de “superioridad moral” al que debe someterse estrictamente. Por su propia rigidez, es una exigencia imposible de cumplir, que causa constantes choques entre la idealización pretendida y la realidad, ocasionando dolorosos conflictos. Es el continuo “deber” en cualquier situación: “yo debí hacer tal cosa”, “yo tengo que cumplir”.

Todo se polariza en lo bueno y lo malo (sin términos medios ni equilibrios) y la persona se transforma en un juez implacable de su propia conducta y la de los demás. En este último punto, paradójicamente, se termina creyendo responsable de la vida de los otros y sufriendo por lo que no puede ser o hacer por ellos, lo que, generalmente, hace que no se responsabilice de sí mismo. Así, magnifica exageradamente sus “defectos, fallas, errores, ausencias”, criticándose sin piedad por lo que debería ser o realizar, mientras su vida se hunde en la culpa.

¿Qué resultados trae esto? Primero, vive atada al pasado. Luego, se relaciona a través de ella: hay una cadena de “educación” de padres a hijos, un intercambio entre amigos y colegas. Hace experimentar una incómoda sensación sutil (a veces no tanto), un tironeo interior producto de frases como: “si no haces/hago esto, me voy a sentir mal”, “sólo deseo tu bien”, “no merezco tanto/nada”, “me sacrifico por tu bienestar”, “yo doy tanto por ti”, “eres lo más importante en mi vida y me respondes así”, “no soy suficiente”, “no pude hacer nada por cuidarte”, etc. Además, la persona no se hace responsable de su accionar y vive dando disculpas y pretextos, sin aprender de sus equivocaciones, lo cual la lleva a sentir una intensa humillación y desprecio internos.

¿Qué hacer? En principio, es necesario reconocer que se está bajo una norma rigurosa, negativa, perfeccionista y exigente. El ego se ha impuesto reglas asfixiantes e inhumanas, a fin de sentirse “bueno”, de expiar algún pretendido mal mayor, de evitar situaciones conflictivas. Esto no funciona, porque estamos aquí para aprender en base a prueba y error. Por otro lado, siempre hacemos lo que podemos, de acuerdo a nuestra evolución. Castigarse durante una vida entera por lo que fue posible en determinado momento es improcedente e inútil. Las normas de conducta deben ser flexibles y adecuadas al desarrollo de nuestra conciencia.

Cuando nos sentimos culpables, podemos analizar nuestras actitudes y acciones desde un marco compasivo y respetuoso hacia nosotros mismos. Al reconocer las pautas reincidentes, podemos aprender de esos errores o fracasos e implementar nuevas conductas, desactivando el mecanismo de la culpa en el proceso. Lo importante es darnos cuenta de las causas de la culpa, los comportamientos que nos empuja a repetir, las responsabilidades que nos pide asumir y las acciones que implementaremos.

Cuando aceptamos que, debido a la cultura en la que vivimos, es normal sentir culpa, somos más comprensivos con nosotros mismos, lo que nos permite tratarla y removerla. También, hace que fundemos nuestro propio sistema de valores, acorde a nuestra evolución. En el fondo, la culpa es una forma velada de control y castigo. Cuando nos asumimos como creadores de nuestra vida, no necesitamos eso. Podemos apropiarnos de lo que deseamos y accionar para lograrlo. Si “fracasamos” (o sea, si obtenemos resultados distintos a los que nos propusimos), aprenderemos de esa experiencia. Si dañamos a alguien (o a nosotros mismos), pediremos perdón y nos perdonaremos. Todo sirve a los más altos propósitos de nuestra alma. Por eso, aceptarnos y amarnos más allá de cualquier circunstancia es el remedio para disipar la culpa.