Seguidores

SI YO CAMBIO, TODO CAMBIA !!!

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Pedagogía Waldorf: Educar conociendo al ser Humano



(Por Antonio Malagón Golderos, especial para Noticias Positivas).- La Educación Waldorf con casi cien años de experiencias en más de 80 países de todo el mundo nos muestra su renovación continua porque observa el desarrollo del niño y el paulatino despliegue de sus instrumentos de aprendizaje que, así, se benefician y potencian en las diferentes etapas madurativas.

Ello es posible porque una escuela Waldorf cultiva un ambiente de respeto en la comunidad educativa (son escuelas muy cosmopolitas y transculturales) para posibilitar los “aprendizajes compartidos”, el mutuo aprendizaje entre Padres, Maestros y Alumnos. Todos aprendemos de todos y, por eso, TODOS entramos en procesos de aprendizaje y formación continua. Es más, en el caso de los maestros si no hay autoeducación no puede darse el verdadero acto pedagógico en el aula. En el caso de los padres, esa autoeducación les va preparando para responder adecuadamente a los retos que, según crecen los hijos, se plantean en la convivencia de la familia.

La educación va unida al despertar de la conciencia que significa –según manifestó Rudolf Steiner, fundador de esta Pedagogía- : “despertar las capacidades genuinas de cada alumno”.

Para ello, previa y constantemente, cada maestro tiene que encontrar el “camino personal para ese despertar y, al mismo tiempo, el canal de comunicación con sus alumnos. Sin este canal de comunicación abierto y el consecuente mutuo descubrimiento, no será posible otra cosa que “impartir enseñanzas” o embucharlas.

Hay que reseñar que para un maestro Waldorf, la Antroposofía de Rudolf Steiner, -estudio sobre el ser humano y práctica de autoconocimiento- le ofrece los elementos necesarios para hollar ese camino personal.

Exponemos a continuación algunos aspectos a destacar en la Pedagogía Waldorf:

Las Tutorías: El mantenerse como tutor de la misma clase durante toda la etapa de Educación Primaria o durante los seis años de Educación Secundaria y Bachillerato puede facilitar por cercanía y acompañamiento el vínculo que favorezca ese conocimiento. El tutor de 1º a 6º curso de Educación Primaria da todas las materias intelectivas y algunas artísticas o de los talleres, según sus especialidades. Ello significa una presencia muy regular en la clase. Además, coordina al equipo de maestros, hace el encuentro con la familia, viaja con la clase en las actividades extraescolares, conversa con los alumnos, resuelve las desarmonías, promueve la convivencia…

Otro ejemplo es el Currículo Waldorf pues partiendo de la naturaleza de las asignaturas, diferenciamos entre asignaturas intelectivas donde se introducen nuevos contenidos (lengua materna, matemáticas, ciencias naturales y ciencias sociales), y las asignaturas que requieren una práctica regular para habilitarse (idiomas, música, pintura, talleres de pre-tecnología en lana, tejido, barro, madera, cobre y piedra…)

Son procesos diferentes que exigen distintos tratamientos: Así, las enseñanzas curriculares de asignaturas intelectivas se enseñan por inmersión en periodos lectivos de 3 ó 4 semanas, dedicando dos horas lectivas seguidas cada día. Además, se escogen las dos primeras horas de la mañana porque en ese tiempo, bien descansados tras la noche, los alumnos están más abiertos y predispuesto a la comprensión y asimilación de los contenidos. Se trata siempre de hacer “procesos de aprendizaje” y, naturalmente, la metodología y la didáctica importan mucho.

Al acabar un periodo, se deja “descansar” esta materia, pues el “olvidar y recordar” forma parte de la construcción del propio conocimiento. Cuando en el siguiente periodo lectivo de la misma materia se recuerda lo aprendido anteriormente, produce un efecto de asentamiento y seguridad, pues se ponen en marcha las “fuerzas de recordación “, fuerzas de rememoración que facilitan que el conocimiento se convierta en facultad, en capacidad.

Esto es así porque con el propio esfuerzo de recordar, de remembrar, se integran los conocimientos y se hacen experiencia personal, vinculándose a contextos más amplios del proceso general de aprendizaje en los que interviene el pensar, la reflexión y la comprensión clara de los fenómenos y de sus relaciones.

Por otro lado, las asignaturas artísticas, las pre-tecnológicas y las de talleres necesitan otro ritmo para el correcto aprendizaje. Necesitan la práctica continua, regular, alternada, que vive más en la capacidad artística que se ve fomentada y ampliada.

Vinculado a todo lo anterior, tenemos que situar en el desarrollo del ser humano su vivencia de lo espacial y de lo temporal.

Lo espacial, relacionado el tacto, equilibro y movimiento, tienen su campo de exploración en la primera infancia donde se debe conseguir la buena relación con las tres dimensiones espaciales que le ayudarán a tomar posición sobre la tierra. Sabemos por recientes descubrimientos de la neurobiología la importancia del movimiento en edades tempranas, sobre todo en el desarrollo del lenguaje. En la Pedagogía Waldorf, hasta los 6 años, los niños viven bajo el principio de “aprender haciendo”, para aprovechar las fuerzas de imitación y de fantasía imaginativa que poseen por naturaleza. Viven en la motricidad dirigida, en el juego libre creativo, en las actividades artísticas, en los teatrillos y en las manualidades caseras de todo tipo, en el huerto y jugando y trepando por los árboles… ¡Eso es Vida! Y ¡Que ganas tienen de aprender a escribir y a leer cuando llegan a la Escuela!

En cuanto a la vivencia del Tiempo, por medio de la memoria se integra como sentimiento.La memoria es una forma de “tempus” interior. En el desarrollo del niño hay una secuencia de “tipos” de memoria: La local o situacional, propia de la primara infancia, por la que recuerdas algo o a alguien cuando la ves y se que favorece con las actividades rutinarias del día a día en la Escuela Infantil; la memoria rítmica, propia especialmente de la edad escolar en la que la Pedagogía Waldorf despliega la enseñanza artística e imaginativa a través de recitados, poemas, trabalenguas, canciones, juegos de matemáticas en movimiento, juegos de vocabulario en diversas lenguas, etc. etc. y la escucha de cuentos, leyendas, fábulas y mitos que, tras su recordación al día siguiente de ser contadas, han de vertelas, desde su imaginación, en escritos propios, pinturas y otras artes.

La memoria imaginativa es crucial en el sentido de que permite a los alumnos imaginar o formarse representaciones de lo que se les está enseñando. El esfuerzo de recordar imágenes favorece la integración de los conocimientos y pone la base para aprender a pensar.

La memoria abstracta que toma fuerza a partir de los 12 años, se potencia con la expectación, asombro y motivación por los contenidos. Se sabe que la buena memoria se basa en el fuerte vínculo de identificación de una persona con sus experiencias. Por eso es tan importante despertar el interés de los alumnos para estimular su respuesta afectiva para con el mundo.

Otra clave para desarrollar la buena memoria de los aprendizajes es el “contexto”. Si un aprendizaje se enmarca en un contexto que tenga sentido para el alumno aquel se potencia.

Por último, es muy importante que el alumno vivencia la aula como un lugar sin tensiones ni miedos donde la alegría, buena relación y confianza sean habitual.

¿Puede contribuir este modo de educar la “buena memoria” que tanto tiene que ver con la afirmación de sí mismo y la vivencia de la propia identidad? Esta sería una gran capacidad para el resto de la vida…

Con estos aspectos, apenas insinuados en este artículo, la Pedagogía Waldorf, como movimiento permanente de renovación pedagógica, ofrece un modelo educativo acorde con las necesidades evolutivas de los alumnos de cualquier sociedad y de cualquier lugar del mundo.

DATOS DE CONTACTO:

Centro de Formación de Pedagogía Waldorf
GHB - Información difundida por http://hermandadblanca.org/

lunes, 17 de septiembre de 2012

Cambia la manera de relacionarte - de Matías Freigo (En Facebook)


¿No sería maravilloso que todos los demás nos trataran amablemente? ¿Cuántas veces al tener que tratar con una persona, por cualquier motivo que sea, te sientes disgustado por la manera en que se dirige a ti? Esto puede cambiar si entiendes un principio muy sencillo: los demás te tratarán de la misma manera que tú los tratas a ellos. Pero no basta con entender est
e principio: además debes esforzarte por poner en práctica las consecuencias del mismo.

Ésta es la causa de la desilusión de mucha gente, que cree que con haber captado un principio de la superación personal ya es suficiente, y, cuando no ven los resultados que esperaban, enseguida abandonan todo pensando que es inútil. Además de haber entendido los principios, que generalmente son muy sencillos, hay que ponerlos en práctica, y éste es el esfuerzo del que hablaba: la persistencia en la práctica diaria de los principios aprendidos.

Con respecto al tema que nos ocupa ahora, contesta la siguiente pregunta: si tu manera de relacionarte con las personas es, a cada uno que encuentras, tirarle una piedra, ¿qué piensas que harán los demás contigo? Obviamente, devolverte la piedra que les has tirado y, tal vez, agregar otra por cuenta propia. En este caso verás un ejemplo de que lo das es lo que recibes.

Piensa un poco: ¿qué es lo que arrojas a las personas que se encuentran contigo? O dicho de otra manera: ¿qué es lo que se desprende de ti cuando haces contacto con un semejante? Si lo que sale de ti es una sensación de rechazo y de disgusto, esto es lo mismo que la otra persona experimentará con respecto a ti. Lo mismo que damos es lo que recibimos. Y acá no cuentan solamente las palabras que digas, sino muchas otras cosas.

Existe un lenguaje que no es verbal, sino corporal. La expresión de la cara es muy importante en este lenguaje, aunque hay otros medios de comunicación no verbal, como la postura del cuerpo. Puedes verbalizar la frase "Buenos días", pero lo que importa no son las palabras (o no solamente las palabras), sino la forma en que lo dices y tu expresión facial en ese momento. Lo que dices sin hablar puede contrarrestar completamente las palabras que pronuncias.

Muchas personas desconocen por completo este aspecto de la comunicación humana, fiándose por entero de las palabras que dicen, y después no entienden los resultados que se producen. ¿Cómo--se preguntan--si yo lo saludé amablemente, me contesta de esa manera? Es que lo que importa no es lo que se dice, sino cómo se lo dice. La actitud revela más que las palabras, y la gente lo que percibe es la actitud y no las palabras.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

LOS 10 TIPOS DE VAMPIROS ENERGÉTICOS


Si encuentras algún parecido con la realidad en tu entorno o en ti mismo... aléjate o superalo !!!

Abrazos de Luz !!! Tom
***************************************

Imágenes integradas 1
LOS 10 TIPOS DE VAMPIROS ENERGÉTICOS

1. Vampiro Quejumbroso: se queja siempre, de todo y a todos. Cuando nos encontramos con él, ya se está quejando de porqué no le telefoneamos o lo visitamos. Si tu aceptas la queja y te sientes culpable, abrirás las puertas. Lo mejor es usar tu propia arma, quejándote a tu vez y preguntando por qué él no llama o aparece. Déjalo confuso, sin tiempo para responde
r y retírate rápidamente.

2. Vampiro Crítico: critica de todo y a todos; lo peor es que solamente critica negativamente. Ve la vida solamente por el lado sombrío. La murmuración tiende a crear en la víctima un estado de Alma oscuro y pesado, que abrirá su sistema para que la energía sea succionada. Dile “no” a sus críticas y nunca estés de acuerdo con él. La vida no es tan negra así. Lo mejor es salir y cortar el contacto.

3. Vampiro Adulador: es el famoso “barbero”. Adula el ego de la víctima, cubriéndola de elogios falsos, intentando seducirle. Mucho cuidado para no prestar oídos al adulador, pues él espera que el orgullo de la víctima abra las puertas del Aura para succionar la energía.

4. Vampiro Reclamador: reclama de todo y de todos. Se opone a todo, exige, reinvindica, protesta sin parar. Lo más gracioso es que no siempre dispone de argumentos sólidos y válidos para justificar sus protestas. La mejor táctica es dejarlo hablando solo.

5. Vampiro Inquiridor: Su lengua es una ametralladora. Dispara preguntas sobre todo y no da tiempo para que la víctima responda. Verdaderamente él no quiere respuestas sino desestabilizar el equilibrio mental de la víctima, perturbando su flujo de pensamientos. Para salir de sus garras, no te preocupes por buscar respuestas. Responde haciéndole una pregunta bien personal, contundente y procura apartarte en cuanto te sea posible.

6. Vampiro Lamentoso: son los lamentadores profesionales, que desde hace años lloran sus desgracias. Para succionar la energía de la víctima, ataca por el lado emocional y afectivo. Llora, se lamenta y hace cualquier cosa para despertar pena. La víctima es siempre la desafortunada. Corta sus lamentaciones diciendo que no te agradan las quejas, pues no resuelven ninguna situación.

7. Vampiro Pegajoso: Embiste contra las puertas de la sensualidad y sexualidad de la víctima. Parece un pulpo queriendo envolver a la persona con sus tentáculos. Succiona la energía seduciendo o provocando náuseas y repulsión. En los dos casos estarás desestabilizado y vulnerable. Inventa una disculpa y huye rápidamente.
8. Vampiro Grillo Parlante: la puerta de entrada que él quiere derrumbar es tu oído. Puede hablar durante horas y, mientras mantiene la atención de la víctima ocupada, succiona su energía vital. Para librarte inventa una disculpa, levántate y vete.

9. Vampiro Hipocondríaco: cada día aparece con una enfermedad nueva. De esa forma llama la atención de los demás, despertando preocupación y cuidados. Mientras describe los pormenores de sus males y cuenta sus interminables sufrimientos, roba la energía del oyente, que después se siente pésimo.

10. Vampiro Conflictivo: para él el mundo es un campo de batalla donde las cosas solamente serán resueltas a golpes. Quiere que la víctima compre su pelea provocando en ella un estado de rabia, irritación y agresividad. Ese es uno de los métodos más eficientes para desestabilizar a la víctima y robarle la energía. No cedas campo a la agresividad, procura mantener la calma y corta lazos con éste Vampiro.